Escribí el primer texto sobre mi experiencia con las drogas hace ya ocho años. Desde entonces han sido muchas las personas que me han escrito o llamado pidiéndome ayuda. La mayoría de las veces eran familiares o parejas de personas con algún problema de consumo o de juego. Yo siempre he dicho lo mismo: «Solo puedo contarte mi experiencia, lo que a mí me ha funcionado, yo no soy ningún profesional como para recomendarte nada». A lo largo de estos años me he sentido impotente un millón de veces, en ocasiones los emails llegaban de madrugada y eran de personas en estado muy crítico. Hoy todavía nos pasa. Son llamadas de auxilio que buscan respuestas a las que pocas veces podemos responder. Como muchos sabéis, esta enfermedad tiene algunos patrones, pero cada individuo es único y necesita una atención personalizada.

Nunca me ha gustado el intrusismo que observo en este sector. Parece que porque hayamos sido adictos podamos ayudar a otros en nuestra misma situación. Es cierto que podemos acompañar un poco, contar cómo nos sentimos al dejar de consumir, cómo éramos antes, podemos lograr que la persona que nos escucha se sienta identificada y pueda ver algunas cosas que antes no podía, pero no podemos «salvarla». Para mí, en la recuperación, fue esencial ser consciente de mis limitaciones y tratar de enfocarme en el mundo con la humildad necesaria como para aportarme a mí y a los demás. En parte, por este motivo reduje mi intervención en la red. Observé que mi propia experiencia no era universal y que en algunas personas podía funcionar pero en otras no, consideré que afirmar de manera tan categórica algunas cosas podía ser peligroso, además de ser nocivo para mí puesto que me situaba en un lugar en el que yo no estaba. Cuando te queda trabajo personal por hacer es complicado no convertirte en un referente errado.

Durante un tiempo pensé en formarme, estudiar Psicología y especializarme en drogodependencias, o hacer un máster sobre esta disciplina como hacen los profesionales de los centros de rehabilitación que conozco. Pero no era mi camino, no era lo que de verdad quería hacer, no creía ser capaz de entregarme de esa manera. Así que formalicé junto a mi madre esta actividad y finalmente ella sí ha sido capaz de dirigir grupos de autoayuda y de aportar toda su experiencia para ello.

No obstante, las peticiones de ayuda me siguen llegando, es rara la semana que no recibo un mensaje privado en alguna red social, un email o una llamada de teléfono, y por este motivo decidí que debíamos ofrecer algo más, un recurso que permitiera dar con la ayuda que necesitan las familias o las personas con problemas de adicción. Así que hoy no puedo estar más contento porque por fin puedo enseñaros lo que hemos elaborado.

Se trata de una base de datos bastante completa de todos los recursos que hay en España, públicos y privados, para atender a las personas con problemas de adicción y sus familiares. La información la hemos ordenado de manera que podáis pinchar donde pone RECURSOS en el menú principal de esta web, y una vez dentro elijáis por comunidad autónoma, después podéis seleccionar entre público (gratuito) o privado (de pago) y finalmente, pincháis en BUSCAR. La herramienta es fabulosa, ya veréis, en ella encontraréis los nombres, direcciones, teléfonos y webs de los distintos lugares. Además, nosotros actualizamos y ampliamos la información mes a mes. Si conocéis o gestionáis algun centro, clínica o grupo y no aparece, dejadnos vuestros datos en los comentarios y lo incluiremos encantados.

Espero, de corazón, que esta nueva herramienta pueda cubrir aquellas necesidades que yo no puedo y que encontréis a los profesionales que necesitáis para ayudaros a superar la enfermedad de adicción y la coadicción. Sois muy valientes.

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