Han pasado un par de años desde mi última charla. Disfrutaba mucho compartiendo información con personas interesadas en mi trabajo. Era muy estimulante y un buen regalo para mi ego. Dejé de hacerlo porque mis circunstancias, como sabéis, cambiaron y necesitaba resituarme y ver bien desde dónde quería —y si todavía quería— exponerme frente a un grupo grande de personas.

Cuando te estás construyendo es muy delicado exponerse. Quizá en otras épocas no suponía un riesgo demasiado «caro» pero en esta, en la que las redes sociales amplifican de forma exponencial lo que dices y lo que uno «es», exponerse cuando todavía no sabes muy bien quién eres, supone que después te encuentres diseminadas por la red versiones de ti mismo en las que no logras reconocerte.

Creo que esto le debe pasar a casi todo el mundo, es inherente al hecho de crecer: a veces vemos que nos equivocamos en las formas de plantear un tema, que el aspecto que teníamos no nos representa en la actualidad, que nuestras opiniones han cambiado, que ahora diríamos las cosas de otra manera, etc… Cuando hemos hecho público nuestro trabajo, esto es inevitable. No obstante, cuando los cambios son más determinantes, como me ha ocurrido a mí y a tantas otras personas, cuando en la edad adulta partes de cero a la hora de construirte, hay muchos enfoques que irás descartando a medida que creces.

Yo antes era muy obstinado y vehemente en mis convicciones. Primero fue la ciencia la que me enseñó que debía poner en cuarentena muchas de mis percepciones, que la experiencia individual no te permite llegar a conclusiones universales. Que el «a mí me funciona» no es definitivo ni demuestra nada. Después ha sido mi propia madurez (toda la que he logrado alcanzar ¡que no es mucha!) la que me ha colocado en un lugar más propicio para observar y no opinar. En este momento prefiero mantenerme cauto y dejar que sean los demás lo que se expresen, soy incapaz de decir que tal cosa es de una manera u otra.

Tanta precaución ha hecho que cambie la forma de comunicarme en la escritura y en mi trabajo en general. Y la verdad que ha sido un descanso, antes invertía mucha energía en intentar convencer al otro de que, por ejemplo, la adicción era «x» y la forma de recuperarse era «y», que no había ninguna otra opción más allá de lo que yo había vivido. Ahora prefiero exponer lo que he aprendido de forma abierta, sin afirmaciones categóricas, sin dejar de considerar la opinión y la experiencia de los demás. Así se enriquece mi propia experiencia y ejercito un poco la humildad (cuestión complicada sin duda).

Por todo esto, dar charlas se había convertido en un deporte de riesgo para mí. Debía pensar desde dónde quería darlas, qué quería transmitir, qué podía interesar a la gente, ¿realmente tenía algo que aportar más allá de mi propia experiencia? No he podido contestar a todas las preguntas pero sí he visto que hay temas fascinantes que me apetece compartir con los demás, que creo que es necesario que se sepan y que hacen que me compensen los ratos de ansiedad previos a una charla.

Un auditorio como este es para que le dé ansiedad a cualquiera ¿no?

Así que el 21 de este mes de septiembre a las 10:30 h, volveré a Naukas Bilbao para hablar de un tema que creo que es importante que se conozca un poco más. Me hace una ilusión tremenda volver a coincidir con mis compañeros y compañeras de la divulgación científica. Son días en los que vivimos experiencias muy bonitas e intensas y quiero disfrutarlas al máximo. Por supuesto, estáis todos invitados, el evento se divide en cuatro días y hay actividades incluso para los más pequeños:

  • Jueves 19 de septiembre: Naukas PRO

Se trata de un evento Naukas en el que Centros de Investigación, Laboratorios, científicos de renombre o equipos de trabajo contarán con 20 minutos para explicar a un público general en qué consiste su trabajo.

  • Viernes 20 y sábado 21 de septiembre: Naukas Bilbao 2019

Igual que todos los años, serán charlas de 10 minutos con espectáculos, un concierto, sorpresas y entregas de premios.

  • Domingo 22 de septiembre: Naukas KIDS

Los más pequeños podrán disfrutar de 4 talleres guiados por investigadores de la UPV/EHU, arquéologos del Arkeologi Museoa de Bilbao, el espacio educativo Zientziapolis.

Si tenéis hijos, os recomiendo muchísimo las actividades del domingo. Además de pasárselo cañón, van a aprender mucho y, quién sabe, quizá descubran que su vocación ¡es la ciencia!

Para ver el PROGRAMA COMPLETO pincha aquí.
Todo el programa tendrá lugar en el Palacio Euskalduna.

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2 comentarios

  • Guianeya

    Oihan… Te he leído desde varios años atrás. No siempre con frecuencia, pero no he perdido tu pista. Capturaste rápida y definitivamente mi atención por la honestidad y lucidez de tus palabras; por el humor inteligente, la vehemencia, ciertamente, y un algo que no sé definir, sino como una profunda sensibilidad humana…. Sé que nunca te conoceré en persona. Quizá por eso me he animado a dejar estas palabras aquí. Todo sólo para decir ¡Enhorabuena! … ¡gracias por volver!

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