Este texto nos lo envía Félix.

**

Desde hace ya un tiempo —no me atrevería a concretar desde cuándo— nos fuimos dando cuenta de que habías entrado en contacto con nuestro hijo y que le inducías a unos comportamientos a los cuales no estábamos acostumbrados. Será consecuencia de la edad — está en plena adolescencia— y, ya se sabe, «pasan estas cosas», eso fue lo que pensábamos.  Pero poco a poco te has ido adueñando de su voluntad, de sus intenciones, de sus empatías… Te has instalado y ocultado en su cerebro y con frecuencia le das órdenes que cada vez son más arriesgadas, le has conducido por caminos tortuosos hasta llevarle al borde de precipicios muy peligrosos, en definitiva “tienes secuestrado a mi hijo”.

El “rescate” que nos pides es alto y tiene consecuencias económicas, de salud, de bienestar, de relaciones, etc. Que sepas que vamos a luchar contra ti con todas nuestras fuerzas y que disponemos de los mejores y más profesionales “intermediarios” para derrotarte, que en todo momento están a nuestro lado y al lado de mi hijo y que no nos abandonan nunca.

A menudo cambias las reglas de juego y, cuando parece ir todo bien y por buen camino, alteras las condiciones y nos complicas la vida a todos.

Ya sé que con mi hijo me dejas hablar solo de vez en cuando porque el resto de las veces le suplantas la mente, las intenciones, la voluntad y le haces decir cosas que solamente te convienen a ti. Le haces actuar bajo tu voluntad y moverse dentro de los parámetros que tú le marcas con el fin de mantenerlo bajo tus garras y que permanezca fiel a tus deseos.

Que sepas que también somos conscientes de que cuando rescatemos a nuestro hijo intentarás en algún momento volverle a rozar, tocar e incluso agarrar para conducirlo de nuevo por los tenebrosos caminos de tus malignas intenciones. Que sepas que cuando llegue ese momento mi hijo estará preparado y tendrá las herramientas necesarias para luchar contra ti y derrotarte definitivamente. Nunca más te adueñarás de él.

Físicamente, la persona que tengo a mi lado, sé que es mi hijo, pero al dirigirme a él y entablar un diálogo, aunque reconozca perfectamente su voz, no sé si realmente estoy hablando con él o contigo, el “secuestrador” que está ejerciendo contra él y contra los demás esa especie de terrorismo de baja intensidad.

Por si mi hijo me escucha debo de decirle que estamos bastante decepcionados por lo que ha pasado estos últimos días, que nos hemos sentido engañados y manipulados, que todo lo que nos ibas diciendo era mentira, que estabas actuando y expresabas lo que queríamos oír para que los terapeutas nos dijeran que «todo va bien». Hace tres semanas nos dijiste que nos querías muchísimo, pero nos hemos llevado una tremenda desilusión al comprobar que era mentira. Si no, no habrías actuado como lo has hecho.

Cuando el día 2 de Mayo nos pediste ayuda porque te encontrabas muy mal nosotros actuamos rápidamente y te trajimos a este centro porque teníamos referencias y confianza en él. A día de hoy nuestra confianza es TOTAL, en el centro y en sus profesionales. Que sepas que estás donde tienes que estar, en el único sitio donde mejor te pueden ayudar. Por eso:

  • Lucha con todas tus fuerzas contra el “secuestrador” de mentes y voluntades.
  • Tienes que volver a ser dueño de ti mismo para que seas tú el que controle tus pensamientos.
  • Pide ayuda siempre que la necesites a tus terapeutas, enfermeras, monitores y no te dejes guiar por las intenciones torticeras de tu “secuestrador”.
  • Que sepas que este es el único camino y que fuera de aquí, si no se siguen las pautas, lo único que queda es la desesperación, las paranoias, la locura y la muerte.
  • ¡¡¡Deja de jugar a la ruleta rusa!!! Si sigues jugando lo primero que volará por los aires será tu cabeza. Pero, que sepas, que al lado de tu cabeza está la mía, la de tu madre, la de Irene…
  • Que sepas que en ningún caso te vamos a acompañar a comprar ni la pistola ni las balas.
  • Cuando vuelvas a nuestra casa será porque todo ha ido bien, has seguido las pautas y estás totalmente recuperado, de lo contrario, tendrás siempre la puerta cerrada, habrás perdido a unos padres, una novia, un hermano y a toda la familia.
  • ¿Te parecen pocas razones para que luches contra el “secuestrador”?
  • Nosotros te ayudaremos siempre que tú quieras ayudarte.

 

Tu padre,

Félix.

**

(Imagen: @ellysmallwood)

5 comentarios

Deja un comentario